8 dic 2008


EL ALCALDE ESTA PERDIDO

Por Nicolás Uribe*

Los bogotanos no estamos juzgando al Alcalde Moreno por lo que ha hecho, que es muy poco, sino por lo que ha desbaratado y desecho.

(Tomado de revista semana, Dic. 8 de 2008)

Los bogotanos no creeríamos que han pasado ya más de once meses desde la posesión de Samuel Moreno si no es porque resulta evidente que el deterioro en que se encuentra la ciudad se debe a la falta de capacidad de la “nueva” Administración Distrital para proponer e implementar soluciones a los temas que más agobian y preocupan a los bogotanos.
Pero como el Alcalde insiste en que es muy pronto para juzgarlo, -que todavía no rige plenamente su Plan de Desarrollo, que aún no es explícita la impronta que quiere imprimirle a Bogotá, y que además la ciudad tiene muchas dificultades que no se resuelven de un día para otro-, es menester aclararle algo al burgomaestre. Los bogotanos no lo estamos juzgando por lo que ha hecho, que verdaderamente es muy poco, sino por todo lo que ha desbaratado y desecho en estos primeros meses de gobierno. El espacio público está invadido, la inseguridad disparada, la movilidad estática y la credibilidad perdida. Cada vez se habla más del clientelismo rampante con el que se maneja la política distrital, mientras todo indica que la Bogotá limpia, solidaria y moderna será cosa del pasado. Pero el Alcalde parece no darse cuenta de nada. Atribuye su caída en las encuestas a una conspiración de los medios de comunicación y a la percepción equivocada de los ciudadanos sobre la realidad de Bogotá, que no entienden o no han visto, los inmensos avances de la ciudad durante su Administración. Por eso reajusta su equipo de comunicaciones, cambia el color de su chaqueta, se remanga la camisa en reuniones populares y empapela medios de comunicación con los anuncios de la Bogotá Positiva, aquella que los ciudadanos no hemos encontrado sino en los avisos y anuncios oficiales. Samuel desarrolla una agenda diaria incomprensible. Entrega una vez a la semana las llaves de la ciudad al visitante ilustre de turno en el país. Promociona fotos antiguas de su abuelo cada vez que tiene la oportunidad, hace ruedas de prensa con tanta frecuencia que no tiene tiempo para prepararlas, suelta cóndores al aire, monta en bicicleta estática, hace saques de honor en el Campín, e instala eventos en los que toca temas que no entiende. Lo que queda en evidencia es que el Alcalde está perdido y por ello anda buscando la calentura entre las sábanas. Y mientras esto pasa no sólo pierde popularidad, sino que también compromete cada día su gobernabilidad y con ello el futuro de la ciudad. Su falta de gobierno y de carácter, sumando a sus múltiples salidas en falso, a su inseguridad para la toma de decisiones, a su falta de preparación para abordar los temas de ciudad, y a su determinación para no asumir ningún costo político, hacen que la Alcaldía esté paralizada, lo cual en términos concretos, significa un retroceso para la ciudad. Si seguimos como vamos, la Alcaldía de Samuel pasará sin duda a la historia. Pero no por haber hecho el metro, ni por haber desarrollado el sistema integrado de transporte masivo, ni por haber avanzado en lo social. Pasará a la historia por habernos conducido a todos, con paso firme, y de forma reflexiva hacia el pasado.
* Representante a la Cámara por Bogotá